lunes, 3 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 27

Frouken por su parte no lograba alcanzar al lajur y algunos borkës trataron de atacarlo para defender inútilmente a su comandante, porque aunque el alak estaba cansado y lastimado, su gran poder y habilidad no menguaba y su sagacidad en batalla se mantenía intacta. En su mente se revolvían un grupo de sentimientos que él no podía entender y todo eso desembocaba en una imprudente ira que lo consumía, lo que también lo confundía. El rey era alguien a quien admiraba por lograr unir a todo el continente en una paz que casi todos disfrutaban, pero sus sentimientos hacía él no iban más allá. Eso lo hacía sentir culpable de no sentir lo mismo por sus compañeros caídos, esos soldados que habían dado la vida ese día por Polis. Quería dejar de sentir que debía vengar la vida de su rey y en su lugar honrar la vida de todos sus compañeros muertos, que aunque no conocía muy bien, eran dignos de ser recordados por su valía ese día. Y fue esta discordia de pensamientos lo que provocó en él un nuevo sentimiento de desagravio. Era esa capacidad de mantener su sangre tibia en los momentos de cólera lo que hacía de Frouken el mejor guerrero que servía a Polis.

Historias de Terran por S. Arias

 

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